
Febrero en el noroeste argentino. Sol que parte la tierra y lluvias tropicales. En el monte algunas tierras se anegan. Esas ciénagas son trampas mortales para los animales de huella profunda. En cambio, son hervideros de alimañas felices. Esta historia no trata de ciénagas, sino de la ciudad de la Ciénaga y alrededores. A noventa kilómetros está el pueblo del rey Muerto, y cerca de ahí la finca de La Mandrágora. La mandrágora es una planta que se utilizó como sedante antes del éter y la morfina. Cuando era necesario que una persona soporte algo doloroso, como una amputación. En esta historia es el nombre de una finca donde se cosechan pimientos rojos, y donde pasa el verano Mecha, una mujer cincuentona que tiene cuatro hijos y un marido que se tiñe el pelo. Pero esto es algo para olvidar rápido con un par de tragos. Aunque, como dice Tali el alcohol entra también por una puerta y no se va por la otra. Tali es la prima de Mecha. También tiene cuatro hijos, un marido amante de la casa, la caza y los hijos. Vive en la Ciénaga, en una casa sin piscina. Dos accidentes reunirán a estas dos familias en el campo donde tratarán de sobrevivir a un verano del demonio.
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